martes, 14 de enero de 2014

Primer paso, primeras promesas

              Doy por inaugurado oficialmente un espacio donde compartir mis textos con mi entorno y con cualquier lector curioso que en su naufragio cibernético encalle en estos puertos. Me atendré a dos cuestiones básicas: la raison d'etre de este blog, la justificación de su nombre, la exposición breve de quién lo escribe y las promesas previo mencionadas en el título.
              Quienes me conocen saben hace cuánto amenazo con mis supuestas habilidades para la escritura que no han sido explotadas y, más aún, son víctimas de mis sermones reflexivos producto de cualquier insignificante referencia a la realidad. Espero que, para los damnificados, este espacio aligere la carga de esta cruz de amistad y, para los que se dicen afines a este tipo de verborragias, sirva de aproximación más profunda a ese caos (¿o será algún tipo de cosmos?) que acontece en mi cabeza.
              Filosofía de cafetín, si bien suena un poco ajeno a mi realidad, es un título que pretende atrapar una idea muy simple: la pregunta por la realidad cotidiana. Casi como quien no quiere la cosa, surgen dos interrogantes inmediatos: ¿por qué preguntarnos por nuestra realidad? ¿qué tiene que ver el cafetín? Mi respuesta a la primera obedece a que, sin preguntas, la realidad es muy gris, esta muy dada, muy predeterminada, no me siento actor del mundo sino mero pasaje y repetidor de historias harto contadas. Preguntar es revisar, evaluar, reconfirmar, desechar, recuperar, comparar... en fin, todos verbos dignos de cualquier pregunta de examen pero que claramente exceden a esa situación de poca significación.
              La segunda pregunta me da pie a darme a conocer (como si cada línea no fuera mucho más reveladora sobre el autor que cualquier descripción ¿no?). Cafetín es una palabra que destila cierto "ser porteño", un ser porteño del siglo XX más que del XXI. No soy ningún anacrónico ni mucho menos, me alegra aclarar, soy un veinteañero (y algo más) criado en una gran ciudad entre comodidad y en accidental diversidad, nutritiva por demás. No tengo carencias materiales gracias a esto (lo cual es un privilegio para cada vez menos, aparentemente) y mis búsquedas van más por lo ideal, lo sensible, lo intelectual (tengo mis vetas artísticas bastante correspondidas). ¿A qué voy con esta abstracta aproximación a mi persona? Toda apreciación que haya en estos lares vendrá con eso filtros, será enunciada desde esas circunstancias, desde esas perspectivas, esas ventajas y esas falencias. Invito a la polémica, pero enuncio mis limitaciones. Esta descricpión es escueta dada cierta timidez inevitable en mi caso, pero futuras publicaciones habrían de paliar esta situación.
              Las promesas han de redondear todo. Si me propongo ofrecer mis reflexiones cotidianas desde mi realidad, lo que aquí se leerán (espero) no es más que eso y en todas sus facetas literarias: ensayos, noticias comentadas, ficciones breves, catársis, aprecaciones artísticas, etc., formas que, dichas así suenan a grandes producciones, pero no son más que cualquier publicación de Facebook promedio. Mi objetivo básico es simple: que puedas, querido lector, pensar (y repensar) algo de tu cotidianeidad a partir de tu paso por este pago.

2 comentarios:

  1. Porteño con raiz de maple, mejor dicho, de arce.

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  2. Si me lo permite, yo filosofeo pero con frapuccino. Hace calor pa cafetin

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